El excandidato presidencial, exvicepresidente del Consejo Nacional Electoral (CNE) y ex preso político Enrique Márquez afirmó este domingo en una entrevista con Venevisión que Venezuela necesita una renovación profunda de sus instituciones electorales y judiciales para poder avanzar hacia elecciones libres y confiables. Entre sus propuestas destacan la elección de un nuevo CNE y un nuevo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), la eliminación de la reelección indefinida y la implementación de una segunda vuelta presidencial.
Márquez, quien conoce de cerca el funcionamiento del Poder Electoral, aseguró que en las condiciones actuales “no hay confianza en el voto”. “Si a mí me invitaran a una elección en tres meses, yo no puedo ir porque no tengo confianza en el CNE”, afirmó. Señaló que la reconstrucción del sistema electoral requiere restablecer plenamente la libertad de expresión, la libertad de asociación política y la autonomía de los partidos, muchos de los cuales siguen judicializados o intervenidos.
El dirigente explicó que un nuevo CNE tendría la responsabilidad de revisar a fondo el sistema electoral, abrir el registro dentro y fuera de Venezuela —un proceso que calificó de “meses de esfuerzo sostenido”— y actualizar la legislación electoral. Subrayó que este trabajo debe hacerse en coordinación con un TSJ renovado, capaz de garantizar que las decisiones judiciales no se conviertan en un obstáculo para la soberanía popular.
“Esto no puede decidirse en una cúpula. Las decisiones deben tomarse de cara a la sociedad venezolana, con participación ciudadana, para que la gente tenga tranquilidad sobre la constitución de los poderes”, dijo.
Márquez planteó que antes de convocar a elecciones deben resolverse “dos o tres obstáculos” que afectan la estabilidad democrática. Entre ellos, propuso eliminar la reelección indefinida, a la que calificó como una “perturbación” que ha permitido intentos de perpetuación en el poder.
También defendió la incorporación de la segunda vuelta presidencial, un mecanismo que —dijo— ha funcionado en otros países y que podría fortalecer la gobernabilidad y el diálogo político en Venezuela.
“Vale la pena aprovechar esta coyuntura para arreglar algunos nudos y garantizar que nuestra democracia sea mejor”, concluyó.













