El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó de «farsa legislativa» la reforma constitucional aprobada el martes por la Asamblea Nacional de Nicaragua, controlada por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que excluye de las elecciones a los llamados «traidores a la patria» y amplía a siete años el mandato presidencial.
«Ayer, la Asamblea Nacional cautiva de Rosario Murillo y Daniel Ortega erosionó la ficción de la democracia de Nicaragua, reescribiendo una vez más la constitución de la nación para consolidar su dinastía ilegítima y privar indefinidamente a los nicaragüenses de elecciones libres y justas», afirmó Rubio en un comunicado.
El funcionario sostuvo que las dictaduras que niegan los derechos inalienables de sus ciudadanos «no deberían disfrutar de los mismos beneficios económicos o políticos que los gobiernos comprometidos con la defensa de la paz y la seguridad hemisférica». Estados Unidos instó a sus socios internacionales a detener de inmediato las operaciones comerciales habituales con lo que calificó de «brutal dictadura».
Rubio afirmó que «la guerra de Murillo y Ortega contra la democracia amenaza la estabilidad y prosperidad de nuestro hemisferio», y aseguró que la administración Trump se mantiene comprometida con identificar e implementar acciones para abordar las violaciones de derechos humanos del régimen, incluso en foros como la Organización de los Estados Americanos (OEA). «Respaldamos el derecho de los nicaragüenses a decidir el futuro de su país», concluyó el secretario de Estado.
El pronunciamiento se produce un día después de que el Parlamento nicaragüense aprobara, en primera legislatura, la reforma constitucional que excluye de cargos de elección popular a quienes considere «traidores a la patria» —término aplicado a al menos 452 opositores o críticos desnacionalizados— y que amplía de cinco a siete años los períodos de gobierno, en momentos en que Ortega ya había anunciado, el pasado 19 de julio, que en Nicaragua «no volverá a haber elecciones».














