Unos 25,8 millones de niños, niñas y adolescentes en América Latina y el Caribe enfrentan las consecuencias del fenómeno El Niño, que provoca inundaciones y sequías severas y aumenta los riesgos de malnutrición, enfermedades y dificultades para acceder a servicios básicos, alertó este miércoles el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
La organización advirtió que el impacto sobre la infancia podría agravarse a medida que aumenten los eventos climáticos extremos asociados al fenómeno.
“Los principales impactos (son) tanto en salud, nutrición como en agua, saneamiento y el bienestar general de los niños en las escuelas con los impactos de las olas de calor”, explicó a EFE la asesora regional de Emergencias de Unicef para América Latina y el Caribe, Lenay Alexandra Blason.
El Niño se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental. Aunque suele presentarse cada dos a siete años, los expertos señalan que sus efectos se han vuelto más intensos.
Las previsiones para 2026 apuntan a que el fenómeno podría alcanzar una intensidad muy fuerte y prolongarse al menos hasta febrero de 2027, alterando los patrones de lluvias y temperaturas a escala mundial, con especial impacto en América Latina.
En Suramérica, principalmente en Perú y Ecuador, El Niño podría generar inundaciones, lluvias extremas y deslizamientos de tierra. En Centroamérica, especialmente en el Corredor Seco, el fenómeno ya ha agravado las condiciones de sequía y afectado la actividad agrícola.
Sequías, malnutrición y enfermedades
Unicef alertó que las sequías podrían afectar especialmente a los menores debido al impacto sobre la agricultura entre noviembre de 2026 y febrero de 2027, lo que podría dificultar el acceso de las familias a los alimentos y aumentar los casos de malnutrición infantil.
“Los niños podrían verse afectados con procesos de malnutrición, familias que tienen problemas de acceso al agua y al saneamiento, también. Habrá olas de calor que se prevén en las zonas del Caribe”, señaló Blason.
Por otra parte, las lluvias intensas incrementarían el riesgo de enfermedades de transmisión hídrica, debido a las inundaciones y las dificultades para garantizar el acceso a agua segura y potable.
En el Corredor Seco centroamericano, Unicef prevé que las sequías puedan aumentar la malnutrición infantil, reducir el acceso a agua segura y provocar la suspensión de clases.
La organización también alertó sobre el impacto de las crisis prolongadas en Cuba y Haití, así como sobre los posibles daños que huracanes e inundaciones podrían causar en escuelas y centros de salud del Caribe y de las costas del Pacífico y Sudamérica.
En la Amazonía, la sequía podría aislar aún más a niños de comunidades indígenas y limitar su acceso a atención sanitaria y suministros básicos.
“Para nosotros ahora lo más importante es tener todos los datos necesarios para poder actuar a tiempo en prevención y preposicionamiento de insumos y otras actividades que puedan prevenir ante esas inundaciones y sequía”, afirmó Blason.
Ante este escenario, Unicef instó a los gobiernos de la región a adoptar medidas anticipatorias, aumentar la inversión para preparar a las comunidades y garantizar financiamiento destinado a los servicios esenciales y a la protección de la infancia.
Con información de EFE














