La ONG Encuentro Justicia y Perdón (JEP) calificó como oportuna la decisión del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas de renovar por dos años el mandato de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos para Venezuela.
La organización sostuvo que la medida permite desmontar las narrativas sobre una supuesta normalización de la situación de derechos humanos en el país y afirmó que, según los informes de la propia Misión, «el aparato represivo se mantiene intacto y la política de persecución no ha cesado».
Destacó, en una publicación en su cuenta oficial en la red social X, que el papel de las víctimas, sus familiares y las organizaciones de la sociedad civil en la documentación de las violaciones de derechos humanos. «Este resultado es, en primer lugar, un reconocimiento a la valentía de las víctimas y de sus familias», señaló al resaltar que los testimonios han sido sostenidos pese a la intimidación y los riesgos, mientras las organizaciones han recopilado información bajo estándares de prueba para visibilizar la situación venezolana.
La ONG consideró que la continuidad del mecanismo independiente permitirá mantener la recolección de pruebas y el registro sistemático de las violaciones. A su juicio, preservar este trabajo resulta indispensable para construir “una memoria histórica rigurosa” que pueda servir como herramienta en futuros procesos de rendición de cuentas, reparación y acceso a la justicia, tanto en Venezuela como ante instancias internacionales.
La decisión del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas de renovar por dos años más el mandato de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela resulta oportuna en el contexto actual, pues desmantela las matrices de opinión que intentan posicionar la narrativa de una supuesta normalización o mejora sustancial en la situación de derechos humanos. Tal como lo ha determinado la propia Misión en sus informes, el aparato represivo se mantiene intacto y la política de persecución no ha cesado; por el contrario, únicamente ha ajustado sus métodos en respuesta a la dinámica de presión externa.
Este resultado es, en primer lugar, un reconocimiento a la valentía de las víctimas y de sus familias, quienes, por encima de la intimidación y el riesgo, han sostenido sus testimonios e impulsado la documentación de sus casos. Asimismo, la medida respalda el trabajo metódico de las organizaciones de la sociedad civil que, aplicando los más elevados estándares de prueba, han logrado visibilizar de manera innegable la realidad venezolana.
La continuidad de este mecanismo independiente garantiza que la recolección de pruebas y el registro sistemático de violaciones no se detengan. Preservar este trabajo es indispensable para construir una memoria histórica rigurosa que sirva como herramienta técnica en los inevitables procesos de rendición de cuentas, reparación y acceso a la justicia, tanto en el fuero nacional como ante las instancias internacionales.
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— Justicia, Encuentro y Perdón (@JEPvzla) October 6, 2026














