El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) denunció la muerte de dos personas privadas de libertad que padecían enfermedades graves en centros de reclusión de los estados Táchira y Bolívar. Uno de los casos ocurrió después de que un tribunal acordara una medida humanitaria de arresto domiciliario, fechada el mismo día del fallecimiento.
Según la organización, Rendy Ramón Ladera Araujo murió el 26 de octubre en el Hospital Central de San Cristóbal. El hombre permanecía recluido en el Centro Penitenciario de Occidente I (CPO I), conocido como la cárcel de Santa Ana, y padecía leucemia.
El OVP recordó que su fallecimiento se suma a otros decesos registrados durante 2026 en ese establecimiento. En mayo murió Francisco Orellano y, en junio, Yonny José Bastidas Briceño, quien sufría peritonitis aguda y otras complicaciones de salud.
La organización también alertó sobre el hacinamiento en el CPO I, donde permanecen más de 1.300 personas, pese a que el recinto tiene capacidad para 800 internos, lo que representa una ocupación superior al 162 %.
El segundo caso corresponde a Ildelfonzo Gil, quien falleció la mañana del 27 de octubre en los calabozos policiales de Guaiparo, en Puerto Ordaz, estado Bolívar. El detenido padecía cáncer avanzado en el rostro y permanecía bajo custodia policial a la espera de juicio, sin haber recibido una condena.
De acuerdo con la denuncia, su abogado había solicitado en reiteradas oportunidades al Tribunal de Violencia contra la Mujer de Puerto Ordaz una medida humanitaria de arresto domiciliario, debido a la gravedad de su enfermedad. Sin embargo, las solicitudes fueron rechazadas en tres ocasiones.
El OVP señaló que un médico había advertido que a Gil le quedaban pocos meses de vida, por lo que sus familiares y defensa buscaban que pudiera pasar ese tiempo junto a sus seres queridos. No obstante, la boleta judicial que acordaba el arresto domiciliario apareció después de su muerte, aunque estaba fechada el mismo 27 de octubre.
OVP exige investigar las muertes y el hacinamiento
El director del OVP, Humberto Prado, advirtió que en los calabozos de Guaiparo permanecen aproximadamente 850 detenidos, pese a que inicialmente fueron concebidos para albergar a un máximo de 100 personas. Según indicó, la sobrepoblación supera el 566 %.
Prado explicó que los traslados de los detenidos a centros hospitalarios requieren autorización judicial, salvo en situaciones de estricta emergencia. Además, señaló que el cierre de otros establecimientos penitenciarios en Bolívar ha contribuido a la saturación de los calabozos policiales, del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) y de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).
Ante estos fallecimientos, el director del OVP exigió investigaciones inmediatas, exhaustivas e imparciales para determinar qué atención médica recibieron ambos detenidos y si existieron retrasos u omisiones que comprometieran sus vidas.
En el caso de Gil, solicitó además la intervención de las autoridades judiciales competentes en Caracas, la jueza rectora y el Ministerio Público para esclarecer las actuaciones del tribunal y establecer posibles responsabilidades penales, administrativas o civiles de los funcionarios involucrados.
Asimismo, instó a las autoridades penitenciarias y judiciales a identificar a las personas privadas de libertad que padecen enfermedades graves, crónicas o terminales, garantizarles atención médica especializada y tratamientos continuos, y evaluar oportunamente las medidas humanitarias correspondientes.
Prado insistió en que las decisiones sobre la salud de los detenidos no pueden postergarse hasta que sus vidas estén en peligro inminente y reclamó que se investiguen las muertes asociadas a la falta de atención médica y las demás violaciones de derechos humanos en los centros de reclusión del país.
🚨 #OVPDenuncia Dos presos con enfermedades graves murieron en Santa Ana y Guaiparo: uno de ellos recibió una medida humanitaria después de fallecer
Dos personas privadas de libertad que padecían enfermedades graves murieron los días 26 y 27 de octubre en los estados Táchira y Bolívar, respectivamente. Ambos casos plantean serios interrogantes sobre la atención médica y las decisiones de las autoridades responsables de garantizar la vida de quienes permanecen bajo custodia del Estado.
Rendy Ramón Ladera Araujo falleció el #26Oct en el Hospital Central de San Cristóbal. Estaba recluido en el Centro Penitenciario de Occidente I (CPO I), conocido como la cárcel de Santa Ana, estado Táchira, y, según la información recibida por el @oveprisiones, padecía leucemia.
Su muerte se suma a otros fallecimientos documentados por nuestra organización en ese establecimiento durante 2026. En mayo murió Francisco Orellano y, en junio, Yonny José Bastidas Briceño, quien padecía peritonitis aguda y otras complicaciones de salud.
A esta situación se añade el hacinamiento del CPO I, donde más de 1.300 personas permanecen recluidas en instalaciones con capacidad para 800, lo que representa una ocupación superior al 162 %.
El segundo caso corresponde a Ildelfonzo Gil quien falleció la mañana del #27Oct en los calabozos policiales de Guaiparo, en Puerto Ordaz, estado Bolívar, mientras padecía cáncer avanzado en el rostro.
Gil permanecía detenido preventivamente, sin haber sido condenado. Su abogado defensor había solicitado en reiteradas oportunidades al Tribunal de Violencia contra la Mujer de Puerto Ordaz una medida humanitaria de arresto domiciliario, debido a la gravedad de su enfermedad.
Un médico había advertido que le quedaban pocos meses de vida, por lo que su defensa y los familiares realizaron diligencias para que pudiera pasar ese tiempo junto a su familia. Sin embargo, según la denuncia recibida, el tribunal negó la medida en tres oportunidades.
Lo más alarmante es que, después de su fallecimiento, apareció una boleta judicial que acordaba el arresto domiciliario, fechada el mismo 27 de octubre. ¿Por qué se rechazaron las solicitudes anteriores y cómo se explica que la medida apareciera cuando Gil ya había muerto?
Este caso ocurre en unos calabozos donde permanecen aproximadamente 850 detenidos, pese a que originalmente fueron concebidos para un máximo de 100 personas. Posteriormente se incorporaron espacios de una prefectura contigua para ampliar su capacidad, pero el hacinamiento continúa siendo crítico.
Humberto Prado, director del OVP, advirtió que la sobrepoblación supera el 566 % y que los traslados para recibir atención médica hospitalaria requieren autorización judicial, salvo en casos de estricta emergencia.
Además, el cierre de otros establecimientos de reclusión en Bolívar ha contribuido a que los calabozos de los cuerpos policiales, el CICPC y la Guardia Nacional Bolivariana permanezcan abarrotados.
Ante estos fallecimientos, Humberto Prado exigió investigaciones inmediatas, exhaustivas e imparciales para determinar qué atención médica recibieron ambos detenidos y si existieron retrasos u omisiones que comprometieran sus vidas.
En el caso de Gil, solicitó además la intervención de las autoridades judiciales competentes en Caracas, la jueza rectora y el Ministerio Público, a fin de esclarecer las actuaciones del tribunal que conocía su causa y establecer las posibles responsabilidades penales, administrativas o civiles de los funcionarios involucrados.
Asimismo, Prado instó a las autoridades penitenciarias y judiciales a identificar de manera urgente a todas las personas privadas de libertad que padecen enfermedades graves, crónicas o terminales, garantizarles atención médica especializada y tratamientos continuos, así como evaluar sin dilaciones las medidas humanitarias que correspondan según su condición de salud. Advirtió que estas decisiones no pueden postergarse hasta que la vida de los detenidos esté en peligro inminente.
Finalmente, exigió investigar las muertes asociadas a la falta de atención médica y las demás violaciones a los derechos humanos dentro de los centros de reclusión venezolanos, determinar las responsabilidades correspondientes y evitar que estos hechos queden impunes. Habrá justicia.
— Observatorio Venezolano de Prisiones (@oveprisiones) October 30, 2026














