Altos funcionarios de la administración del presidente estadounidense Donald Trump mantuvieron contactos directos y a través de intermediarios con el ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, durante meses antes de la operación del 3 de enero que culminó con la captura de Nicolás Maduro, según reveló Reuters, citando a múltiples fuentes con conocimiento de las conversaciones.
De acuerdo con el reporte, los funcionarios estadounidenses advirtieron a Cabello que no utilizara los servicios de inteligencia, la policía, las Fuerzas Armadas ni a los grupos militantes del chavismo bajo su control para reprimir a la oposición durante el periodo previo y posterior a la operación militar estadounidense.
Pese a que Cabello figura en la misma acusación por narcotráfico presentada por el Departamento de Justicia contra Maduro —y que sirvió como base legal para su captura—, no fue detenido durante el operativo.
Reuters señala que las comunicaciones entre Cabello y funcionarios estadounidenses se remontan al inicio del actual gobierno de Trump y continuaron en las semanas previas a la caída de Maduro. Cuatro fuentes confirmaron que los contactos también han continuado después de la operación del 3 de enero.
Las conversaciones han incluido temas como las sanciones impuestas a Cabello y la acusación federal que enfrenta en EE.UU. No está claro si las conversaciones abordaron el futuro político de Venezuela ni si Cabello ha atendido las advertencias de Washington.
Según una de las fuentes consultadas, estos intercambios son considerados clave para evitar que Cabello active el aparato represivo que controla, lo que podría generar un escenario de caos interno.
Cabello mantiene influencia sobre los servicios de contrainteligencia militar y civil, así como sobre los colectivos, grupos armados progubernamentales utilizados para intimidar y atacar a manifestantes.
Washington lo considera uno de los pocos chavistas capaces de mantener la estabilidad interna durante el periodo de transición, pero también teme que pueda convertirse en un rival de Delcy Rodríguez.













