Las intensas precipitaciones registradas en las últimas semanas provocaron una crecida extraordinaria del río Orinoco que inundó numerosas comunidades del municipio Alto Orinoco, en el estado Amazonas. De acuerdo con reportes locales, al menos 400 familias resultaron afectadas en La Esmeralda y cerca de 2.000 personas sufrieron las consecuencias del desbordamiento en poblaciones cercanas.
Los sectores más golpeados son aquellos asentados en las riberas del río, donde habitan principalmente comunidades indígenas yanomami y yekuana. Entre las localidades impactadas figuran Mabaquita, Platanal, Mabaca, Ocamo y Castañeda, cuyos habitantes han debido enfrentar el avance de las aguas sobre sus viviendas y espacios comunitarios.
En el caso de Castañeda, varias familias se vieron obligadas a trasladarse hacia la comunidad de Mojo, llevando consigo parte de sus pertenencias y animales. Testimonios recogidos en la zona indican que en algunos sectores el agua cubrió por completo algunas casas, generando importantes pérdidas materiales.
La situación fue reportada por el periodista José Francisco Olivo durante el programa Punto y Seguimos de Radio Fe y Alegría Noticias. Explicó que las labores de atención se han visto limitadas por las dificultades de acceso, ya que la zona solo puede alcanzarse por vía fluvial o aérea.
Ante la emergencia, la Alcaldía de Alto Orinoco activó medidas especiales antes de que la crecida alcanzara su nivel más crítico. Posteriormente, el gobernador de Amazonas, Miguel Rodríguez, realizó una visita acompañado por efectivos de la Fuerza Armada para inspeccionar los daños y coordinar la entrega de alimentos, medicinas y otros insumos de primera necesidad.
La emergencia también afectó la pista de aterrizaje de La Esmeralda, complicando el ingreso de ayuda por avión. Por vía fluvial, el recorrido desde Puerto Ayacucho puede extenderse hasta tres días debido a las condiciones climáticas y al estado de los cauces.
Aunque en los últimos días el nivel del Orinoco ha comenzado a descender, muchas familias regresan a sus comunidades para encontrar viviendas deterioradas y pérdidas de enseres. Habitantes de la zona aseguran que una inundación de esta magnitud no se registraba desde hace aproximadamente dos décadas.
Mientras tanto, las autoridades mantienen vigilancia sobre los municipios Maroa y Río Negro, donde también se han detectado aumentos en el nivel de los ríos. Como medida preventiva, se evalúa la habilitación de refugios temporales para atender a posibles nuevos afectados.
Organizaciones religiosas y sociales han impulsado campañas de ayuda para las comunidades perjudicadas. Centros de acopio fueron habilitados en Caracas y Puerto Ayacucho para recibir alimentos no perecederos, medicamentos, ropa y otros artículos esenciales destinados a las familias afectadas por las inundaciones.













