España es el tercer país de la Unión Europea que más peticiones de asilo recibe -por detrás de Alemania y Francia- pero también es uno de los que menos protección internacional concede, solo a una de cada nueve personas que lo piden, (un 11 %), que solo es inferior en Croacia (7 %) y Chipre (7 %).
Así lo expone el informe anual de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), referido a los datos de 2025, que se presentó este lunes en Madrid con motivo del Día Mundial del Refugiado, el próximo 20 de junio.
El año pasado, España recibió 144.396 peticiones de asilo, lo que significa una reducción del 13,7 % que rompe la tendencia de crecimiento de los últimos años.
Venezuela se mantiene como la primera nacionalidad solicitante de protección, con el 59 % de las solicitudes, pero las peticiones de Colombia, Perú o Senegal cayeron «estrepitosamente». Por ejemplo, las peticiones de Colombia bajaron un 64 %.
CEAR achaca la reducción de peticiones a la externalización de fronteras para reducir las llegadas irregulares y al efecto disuasorio del nuevo reglamento de extranjería.
La reforma de esta normativa, en vigor desde mayo de 2025, establece que el tiempo que pasa un migrante en España mientras espera una respuesta a su petición de asilo, no computará a efectos del tiempo residido en el país para regularizar su situación a largo plazo, a través de la figura del arraigo.
Este cambio, recurrido ante el Tribunal Supremo por entidades como CEAR, provocó «desistimientos, archivos masivos e irregularidad sobrevenida», según el informe, que destaca que a lo largo de 2025 se archivaron 16.991 solicitudes, un 179,8 % más que el año anterior.
Descenso de llegadas irregulares
El informe de CEAR también recoge el descenso del 46 % en el número de llegadas irregulares a las costas y subraya que en el 15 % de los casos que llegan se trata de niños y adolescentes no acompañados.
La caída es más acentuada en las islas Canarias (Atlántico), según la entidad por el refuerzo del control migratorio de terceros países como Senegal y Mauritania, mientras que la ruta hacia las islas Baleares (Mediterráneo) creció con personas de Somalia, Mali y Guinea-Conakri, con travesías «extremadamente complejas».
La vivienda, principal barrera para la inclusión
El estudio de la CEAR refleja las barreras para la inclusión que encuentran los refugiados en España, como en el acceso al Ingreso Mínimo Vital y, sobre todo, a la vivienda, con prácticas discriminatorias y mayor precarización.
En la presentación del informe participó el activista colombiano Luis Carlos Agudelo, quien lamentó que la UE haya incluido su país en la lista de países seguros -y más susceptibles de que su petición sea rechazada- cuando este vive un «conflicto armado muy fuerte» ese hace sesenta años.
Él mismo tuvo que abandonar su tierra después de sufrir amenazas y persecución tras denunciar en medios internacionales el asesinato de su hijo en las protestas sociales de 2021: «Una persona en Colombia que ha sido amenazada… la garantía es de que te maten, no de que te salven», relató. EFE














