A un mes del doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela el pasado 24 de junio, miles de familias continúan buscando a sus seres queridos mientras las autoridades del régimen iniciaron la toma de muestras de ADN para identificar cuerpos que permanecen sin reconocer en las morgues.
El balance oficial del régimen reporta 5.278 fallecidos, 16.740 heridos, 17.907 personas sin vivienda, 856 edificaciones afectadas y 190 colapsadas, siendo el estado La Guaira el más golpeado por la tragedia.
El Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf), junto con el Ministerio de Relaciones Interiores, convocó esta semana a los familiares de desaparecidos para realizarse pruebas de ADN que permitan identificar los cuerpos mediante comparación genética y brindar «certeza y paz a las familias».
No obstante, la convocatoria llega después de que, según reportes de testigos citados por la agencia EFE, algunas víctimas sin identificar fueran sepultadas en fosas comunes en un cementerio municipal de La Guaira.
Mientras avanzan los procesos de identificación, numerosas familias siguen removiendo escombros por cuenta propia.
Es el caso de Mariuth Arenas, quien está convencida de que el cuerpo de su sobrino, José David Vera Arenas, permanece bajo los restos del edificio Solmarino Garden 2, en Playa Grande, La Guaira. Su esposa y sus dos hijos fueron hallados sin vida días atrás, pero él continúa desaparecido.
«Ya donde pensamos que pudo haber quedado está muy cerca. Yo creo que trabajando un día nosotros logramos rescatar el cuerpo, para darle cristiana sepultura junto a su esposa y sus hijos», relató a France 24.
Sin embargo, el pasado 20 de julio la maquinaria que removía los escombros fue retirada del lugar. Desde entonces, Arenas, el padre de la víctima —de 73 años— y su hermano continúan excavando solos.
«No podemos dejar a nuestros familiares en el olvido. No los vamos a abandonar bajo las ruinas», escribió Arenas en redes sociales.
Sin cifra oficial de desaparecidos
Treinta días después de la tragedia, el régimen venezolano no ha divulgado un número oficial de personas desaparecidas.
Las referencias ofrecidas por las autoridades han sido parciales. El presidente de la Asamblea Nacional chavista, Jorge Rodríguez, indicó que unas 30.000 personas se encontraban en La Guaira al momento de los sismos y que alrededor de 19.800 lograron escapar o fueron rescatadas, lo que dejaría a unas 10.000 personas sin localizar solo en esa entidad.
Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas informó en junio que había recibido reportes no confirmados que estimaban hasta 50.000 desaparecidos.
Ante la ausencia de datos oficiales del régimen, iniciativas ciudadanas han intentado documentar los casos.
La plataforma Desaparecidos Terremoto Venezuela, creada pocas horas después del sismo por un grupo de voluntarios, recibió alrededor de 30.000 reportes durante las primeras 24 horas y más de 82.000 en total. Tras depurar registros duplicados, mantiene cerca de 29.500 casos activos de personas sin contacto.
Otra iniciativa, Venezuela Reporta, contabiliza más de 41.000 reportes.
Jorge Bastidas, impulsor de la primera plataforma, aseguró a France 24 que ninguna autoridad venezolana se ha comunicado con el equipo de voluntarios para intercambiar información o coordinar el proceso de identificación de víctimas.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) aclaró que estos registros no significan necesariamente que todas esas personas permanezcan bajo los escombros, aunque reflejan la magnitud del drama que enfrentan miles de familias.
Excavar con las manos
En sectores como Caraballeda y Tanaguarenas, vecinos organizados continúan buscando desaparecidos entre las estructuras colapsadas de varios edificios. Algunos se hacen llamar «Los Topos» y han excavado túneles de hasta 18 metros para recuperar cuerpos de familiares y vecinos.
«Nos hemos acostumbrado a comer con el olor, a dormir con ellos debajo de nosotros, a sacarlos. Es la historia de miles, no es la historia nuestra nada más», contó uno de los voluntarios a France 24.
Las familias han financiado con colectas el alquiler de maquinaria para continuar las labores de búsqueda, mientras miles de damnificados permanecen en refugios temporales y campamentos instalados tras la emergencia.
Un mes después del desastre, para muchas familias la prioridad ya no es encontrar sobrevivientes, sino recuperar los cuerpos de sus seres queridos y poder darles sepultura.














