La Conferencia Episcopal Venezolana publicó este 22 de julio un Mensaje Pastoral titulado «Samaritanos, testigos de la esperanza», en el que los obispos llaman a hacerse eco de «la indignación de las víctimas de los terremotos que se vieron desatendidas por las instituciones públicas».
Los obispos advirtieron que, si bien los desastres naturales son impredecibles, es obligación del Estado estar preparado para afrontarlos, y llamaron a velar para que en las labores de reconstrucción no se repitan los errores del pasado, pues de lo contrario «los más débiles volverán a sufrir las consecuencias de la corrupción y la indolencia».
El documento recordó que los terremotos del 24 de junio causaron la muerte de miles de personas y la destrucción de numerosas viviendas e infraestructuras, incluidas algunas eclesiales. Aunque el litoral guaireño fue la zona más afectada, los obispos señalaron que también existen daños considerables en Caracas y en los estados Aragua, Miranda, Carabobo y Falcón.
El mensaje pastoral hizo un llamado a la pronta y profunda reconstrucción de lo destruido, con acceso a viviendas y trabajos dignos para las familias damnificadas, sin «dependencias ni paternalismos», y a atender también las heridas espirituales, afectivas y psicológicas de las víctimas.
Los obispos pidieron además no olvidar a los demás sufrientes de la nación: los presos políticos, los trabajadores y pensionados que subsisten con salarios de miseria, los enfermos y los inmigrantes.
El documento agradeció la solidaridad de la comunidad cristiana internacional, en especial la atención del papa León XIV a la situación de Venezuela, así como el trabajo de las Cáritas nacional, diocesanas y parroquiales.
Finalmente, los obispos invitaron a los fieles a participar en las celebraciones eucarísticas que se realizarán el 24 de julio en cada parroquia del país, al cumplirse un mes de los terremotos, en memoria de las víctimas y por la reconstrucción de la nación.














