El Departamento de Estado de EE.UU. celebró este 25 de julio la decisión de la encargada del régimen, Delcy Rodríguez, de retirar a Venezuela de la Corte Penal Internacional (CPI), así como la disposición del nuevo gobierno venezolano a sumarse a los esfuerzos liderados por Washington para desmantelar lo que calificó como una corte «corrupta y sin valor».
El Departamento de Estado acusó a la CPI de haber desperdiciado sus recursos investigando y acusando a personas de países con sistemas judiciales competentes e independientes, que además nunca se sometieron a la jurisdicción de la Corte, en lo que calificó como una «extralimitación flagrante, sesgo político y aplicación selectiva» de la justicia.
El comunicado afirmó que la CPI «no es creíble, independiente ni legítima», y sostuvo que, gracias al liderazgo del presidente Donald Trump y a los esfuerzos de los militares estadounidenses, Maduro enfrenta ahora la justicia en una corte de EE.UU. por los delitos que habría cometido.
El Departamento de Estado señaló que es hora de desmantelar la CPI, y llamó a todos los miembros del organismo a retirarse del Estatuto de Roma.
El pronunciamiento se produce luego de que el canciller del régimen chavista, Félix Plasencia González, informara que Venezuela comunicó al secretario general de la ONU, António Guterres, su decisión de denunciar el Estatuto de Roma e iniciar su retiro definitivo de la CPI, en medio de una investigación abierta por el tribunal sobre presuntos crímenes de lesa humanidad cometidos en el país desde 2017.












