La pianista y compositora venezolana Gabriela Montero fue reconocida con el Premio Pablo Casals 2026, otorgado por la Kronberg Academy, cuya ceremonia se celebrará el próximo 22 de septiembre.
La artista anunció que donará los 10.000 euros que acompañan al galardón a la abogada y defensora de derechos humanos Tamara Suju, a quien describió como una «verdadera heroína de nuestro tiempo».
Montero destacó la figura de Casals como un ejemplo del compromiso del artista frente a los sistemas de represión y aseguró que “la música, en toda su belleza, no confiere impunidad moral al músico”.
En un comunicado publicado en la red social X, la pianista venezolana expresó su admiración por Suju y afirmó que la defensora «opera bajo constante amenaza a su libertad y a su seguridad por parte del régimen venezolano, y dedica su vida profesional, de forma gratuita, a la causa de la libertad de Venezuela».
Dijo que el reconocimiento también está dedicado «a todos los que luchan cada día por restaurar nuestra democracia» y explicó que la recompensa económica será destinada «en apoyo de su misión de lograr una transformación social real para todos los venezolanos».
A continuación, el comunicado completo:
Anuncio oficial:
Me siento honrada y profundamente conmovida al recibir el Premio Pablo Casals 2026, otorgado por la Kronberg Academy el 22 de septiembre.
Pablo Casals representa la más alta encarnación del artista de conciencia: un hombre que no eligió las circunstancias de su entorno político bajo Franco, pero sí eligió —sin ambigüedad ni demora— su respuesta moral ante ellas.
Casals comprendió que la música, en toda su belleza, no confiere impunidad moral al músico; que la naturaleza trascendente del arte no exime al artista de su deber de resistir ante los sistemas de represión, y menos aún de coludirse con ellos en beneficio de un grupo privilegiado.
Si estuviera vivo hoy y fuera venezolano, Casals también se habría negado a intercambiar su música por el oro del régimen. Seguramente habría abogado por todos los venezolanos, consciente de que el bienestar de nuestros hijos depende de una sociedad liberada de la dictadura y de la corrupción sistémica. Jamás habría vestido el disfraz populista del dictador sobre un escenario.
Durante más de dos décadas he admirado a María Corina Machado como una valiente heroína venezolana por su desafío a la tiranía, semejante al de Casals. Su integridad inquebrantable ha sido reconocida en todo el mundo, y hoy deseo rendir homenaje a la labor de otra heroína venezolana, Tamara Sujú Roa.
Tamara se desempeña como Directora Ejecutiva y CEO del Instituto CASLA, una organización dedicada a promover los derechos humanos y el Estado de Derecho, al tiempo que brinda asistencia legal a presos políticos en América Latina. Ha compilado incansablemente uno de los archivos más extensos de testimonios de primera mano que documentan la tortura y los abusos a los derechos humanos en Venezuela, y ha presentado con frecuencia esta evidencia ante la Corte Penal Internacional y la Organización de los Estados Americanos. Su persistente labor de abogacía contribuyó a que la CPI iniciara una investigación oficial sobre crímenes de lesa humanidad en Venezuela.
Tamara Sujú Roa opera bajo constante amenaza a su libertad y a su seguridad por parte del régimen venezolano, y dedica su vida profesional, de forma gratuita, a la causa de la libertad de Venezuela. Este premio está dedicado a ella y a todos los que luchan cada día por restaurar nuestra democracia. Sin ella, un futuro próspero es simplemente inalcanzable.
El premio de 10.000 euros que acompaña al Premio Pau Casals se dona por la presente a Tamara, en apoyo de su misión de lograr una transformación social real para todos los venezolanos. Tamara nunca alardeará, pero se erige como una verdadera heroína de nuestro tiempo.
Gabriela Montero
13 de septiembre de 2026














