El emblemático número 13 de Oswaldo “Ozzie” Guillén descansa oficialmente en la fachada del segundo nivel del Rate Field. En una emotiva ceremonia previa al encuentro del sábado contra Cleveland, los Medias Blancas inmortalizaron al venezolano, quien se convirtió en la decimotercera figura en la historia de la franquicia -y el primer exestratega- en recibir semejante honor.
A sus 62 años de edad, el hoy analista de televisión de la divisa patiblanca (Chicago Sports Network) vivió una jornada inolvidable en la organización donde forjó su leyenda. El criollo disputó 13 de sus 16 campañas en las Grandes Ligas vistiendo el uniforme de Chicago. En ese trayecto, fue nombrado Novato del Año de la Liga Americana en 1985 con apenas 21 años, alzó el Guante de Oro en 1990 y fue seleccionado a tres Juegos de Estrellas (1988, 1990-1991).
“Nunca me he puesto nervioso jugando beisbol”, dijo Oswaldo Guillén al comenzar su discurso ante las 38.227 personas que llenaron todos los espacios posibles del estadio ubicado en el lado sur de Chicago. “Nunca me he puesto nervioso dirigiendo beisbol. Pero hoy estoy muy, muy nervioso porque este es un momento diferente”.
Oswaldo Guillén participó en 1.743 compromisos de ronda regular con el club, en los que dejó un promedio de .265 con 24 cuadrangulares, 565 carreras remolcadas y 163 estafadas. Posteriormente, vistió las camisetas de Baltimore, Atlanta y Tampa Bay antes de colgar los ganchos en el año 2000 con registros vitalicios de .264, 28 estacazos de vuelta completa y 619 impulsadas.
Pero su huella en Chicago trascendió su etapa como pelotero. Guillén regresó para tomar el mando desde la cueva entre 2004 y 2011, logrando una gesta histórica al guiar a los Medias Blancas al título de la Serie Mundial en 2005, el primero en casi nueve décadas y último campeonato en las vitrinas de la divisa. En sus ocho contiendas como mánager, dejó balance de 678 victorias y 617 reveses (.524), lo que le convierte en el tercer piloto más ganador en la historia de la franquicia, detrás de Jimmy Dykes (899) y el miembro del Salón de la Fama Al López (840).
Oswaldo Guillén conoció la noticia sobre el retiro de su número en abril del año pasado, en medio de una transmisión de Chicago Sports Network y no pudo contener las lágrimas.
El sábado por la tarde volvió a emocionarse. Apenas llegó al parque vio su número 13 dibujado en el infield, en la zona del campocorto, y su nombre en lo más alto de la pizarra del Rate Field.
Había camisetas de Guillén por todo el estadio, y se oían cánticos de “Oz-zie” desde el momento en que pisó el campo para la ceremonia, de acuerdo con la reseña de Scott Merkin para MLB.com.
“Cuando terminó su discurso a las 6:14 p.m. (hora central), a (Oswaldo) Guillén le entregaron una fotografía enmarcada que representaba su trayectoria con la organización. También le obsequiaron boletos de avión a Japón para él y su esposa, lo que dio pie a un comentario humorístico en el que Guillén le pidió a Munetaka Murakami que lo cuidara durante su visita”, agregó Merkin en su crónica.
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Con información de LVBP












