El derbi aragonés entre el Huesca y el Real Zaragoza, correspondiente a la jornada 37 de LaLiga Hypermotion, terminó este domingo en una batalla campal en el campo de El Alcoraz después de que el portero argentino del Zaragoza, Esteban Andrada, propinara un puñetazo en el rostro al capitán del Huesca, Jorge Pulido, nada más recibir la tarjeta roja en el minuto 98 con el marcador 1-0.
Andrada fue expulsado inicialmente por empujar a Pulido, pero al ver la roja perdió el control, buscó al capitán rival y le golpeó directamente en la cara. La acción desencadenó una pelea generalizada en la que se vieron involucrados jugadores y suplentes de ambos equipos. El portero del Huesca, Dani Jiménez, también propinó un puñetazo a un rival y fue expulsado, al igual que Tasende. El caótico final se saldó con tres expulsiones entre los dos equipos y requirió la intervención de las fuerzas de seguridad.
Las reacciones de los equipos
El técnico del Zaragoza, David Navarro, fue directo en rueda de prensa: «Pedir disculpas. No tiene excusas lo que ha pasado». Su homólogo en el Huesca, José Luis Oltra, lamentó que el incidente opacara el partido: «Se va a hablar más del desenlace final que del partido. Entiendo la tensión, pero no justifica y no hay por donde coger la acción. Estoy triste por lo que ha pasado. No hay explicación ni justificación».
El club zaragozano emitió un comunicado en el que condenó «rotundamente» lo ocurrido y anunció que «analizará los hechos acaecidos y tomará las medidas disciplinarias pertinentes» con Andrada. «Estos hechos no representan los valores del Real Zaragoza ni del zaragocismo, que a lo largo de su historia se ha caracterizado por la nobleza, el valor y el respeto al rival», señaló el club, que subrayó la responsabilidad del equipo como referente para los aficionados, «sobre todo niños y niñas».
Andrada pide perdón
Horas después del incidente, el propio Andrada publicó un video en las redes sociales del Zaragoza en el que se mostró arrepentido y pidió disculpas a Pulido. «Estoy muy arrepentido de lo sucedido. No es una buena imagen para el club, para la gente y para un profesional como lo soy. A lo largo de mi carrera solo he tenido una expulsión y fue por tocarla con la mano. Fue una situación límite, me salí del contexto y reaccioné de esa forma. No lo volvería a hacer porque soy una persona pública y un profesional con muchos años de carrera», afirmó.
El portero también dirigió un mensaje directo a su rival: «A Jorge Pulido: somos colegas y sinceramente fue un acto mío. Me desconecté en ese momento y acá estoy para las consecuencias que me diga LaLiga. Si quieren que vaya a hablar para dar explicaciones, iré».
Andrada se enfrenta ahora a una dura sanción de LaLiga.












