Carlos García, exalcalde de Mérida, regresó a Venezuela el último día de septiembre después de pasar ocho meses detenido en Estados Unidos, donde había solicitado asilo político. El dirigente que huyó del país en 2017 tras ser condenado a 15 meses de prisión por negarse a reprimir las protestas antigubernamentales, relató las condiciones de su encarcelamiento y cuestionó el trato de la Administración de Donald Trump hacia los venezolanos migrantes.
García, de 43 años, gobernó Mérida durante cuatro años tras ganar las elecciones municipales como candidato de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Entonces militaba en Primero Justicia (PJ), pero en 2017 se vio obligado a abandonar Venezuela por la persecución del régimen chavista.
Tras pasar cuatro años en Colombia, se instaló con su familia en Estados Unidos, donde mantuvo actividades de apoyo social a su ciudad y a la Universidad de Los Andes. Sin embargo, el 23 de enero fue detenido cuando acudió a una cita con las autoridades migratorias en Ohio por su proceso de asilo, pese a que, según afirmó, tenía sus documentos en regla, permiso de trabajo vigente y cumplía con sus obligaciones fiscales.
«Yo justamente huí de Venezuela para evitar llegar a una cárcel del régimen, pero terminé en una cárcel en EEUU», expresó García al describir las condiciones de su reclusión en Hamilton, un centro federal de máxima seguridad de Ohio que alberga tanto a migrantes como a personas procesadas o condenadas por delitos graves.
El exalcalde aseguró que permanecía 21 horas al día en una celda de tres por dos metros, sin acceso al sol ni al aire libre, y que solo disponía de tres horas para caminar. También calificó el trato recibido como denigrante y describió su experiencia como traumática.
«Las condiciones eran tan deplorables, tan difíciles, que preferí que me deportaran», explicó. Según relató, durante los meses de detención perdió 22 kilos y tuvo que ser hospitalizado en dos ocasiones.
De la detención en EEUU al regreso a Venezuela
García contó que inicialmente pasó cuatro meses intentando defender su solicitud de asilo y conseguir su libertad. La orden de deportación fue emitida con destino a Ecuador, pero el proceso se retrasó porque ese país no lo aceptaba. Finalmente, solicitó ante un tribunal que lo enviaran a Venezuela para acelerar su salida, pese a que temía que se ejecutara una orden de captura que, según indicó, seguía vigente.
A su llegada a Venezuela, el último día de septiembre, fue recibido junto con otros deportados por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) y la Guardia Nacional.
El dirigente afirmó que las autoridades revisaron sus datos, lo interrogaron y le preguntaron por qué había regresado al país. Tras permanecer varias horas en espera, finalmente quedó en libertad.
García consideró que su caso podría responder a lineamientos para permitir el regreso de dirigentes políticos exiliados y mencionó como antecedente el retorno de Gustavo Marcano, otro exalcalde venezolano que, según dijo, atravesaba una situación similar.
Críticas a Trump y exigencia de elecciones
Sobre la situación venezolana, García aseguró que percibe optimismo entre la población tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, aunque advirtió que persiste la desesperación por el deterioro de la economía y los servicios públicos.
El exalcalde señaló que los ciudadanos consideran las elecciones presidenciales como la vía para lograr un cambio político y sostuvo que existe menos temor a expresar el descontento que en años anteriores.
Aunque afirmó que mantiene su compromiso con la causa democrática y que apoya el liderazgo de María Corina Machado, aclaró que actualmente no milita en ningún partido político.
García también expresó confianza en que las mesas de diálogo permitan avanzar hacia una transición democrática, aunque reconoció que sus tiempos no coinciden con las expectativas de los venezolanos. A su juicio, la presión ciudadana puede contribuir a acelerar el proceso y abrir paso a elecciones.
Respecto a la Administración Trump, agradeció la captura de Maduro, al considerar que devolvió la esperanza a parte de la población venezolana. No obstante, cuestionó el trato hacia el liderazgo de Machado y criticó que los asuntos económicos, petroleros y comerciales tengan prioridad sobre la liberación de los presos políticos y la definición de un cronograma electoral.
Asimismo, manifestó preocupación por la situación de los venezolanos en Estados Unidos, donde, según afirmó, muchos viven con incertidumbre y temor ante las políticas migratorias.
«Salimos del país por temor al régimen y en EEUU nos encontramos con la misma persecución. Es una paradoja difícil de digerir», concluyó.














