Al menos cinco personas heridas, traslados sin previo aviso, falta de información y angustia entre los familiares dejó el motín registrado en el Centro Penitenciario de Occidente (CPO), conocido como la cárcel de Santa Ana, en el estado Táchira, según denunció el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP).
Desde el domingo, familiares de los privados de libertad permanecen en las afueras del penal solicitando información sobre sus seres queridos, sin obtener respuesta. Según la organización, lo único que han podido observar es la constante entrada y salida de vehículos militares y del Ministerio de Servicio Penitenciario. Ninguno de los detenidos ha podido comunicarse con sus familiares, aunque estos observaron varios autobuses que salieron del penal trasladando a algunos privados de libertad, sin poder conocer quiénes iban a bordo, cuántas personas fueron trasladadas ni cuál fue su destino.
Según el OVP, el motín se registró el sábado, luego de que los privados de libertad conocieran que sus familiares presuntamente habían sido maltratados por funcionarios al momento de entregar la paquetería, lo que generó una reacción de protesta.
Cinco heridos identificados
Durante los hechos, al menos cinco privados de libertad resultaron heridos: Pablo Parada, de 50 años, con traumatismo craneoencefálico; Félix Medina, de 24 años, con una herida abierta en la cabeza; Juan Carlos Rondón, de 45 años, con heridas por arma blanca en la cabeza, las piernas y los glúteos; Carlos Cortés, de 40 años, con heridas por perdigones en la pierna y la mano izquierda; y Elio, de 20 años, con una herida abierta en la cabeza y fractura en un dedo.
El OVP instó al Ministerio de Servicio Penitenciario a informar sobre lo ocurrido, ante el hermetismo que persiste hasta la fecha, sin ningún pronunciamiento oficial. La organización señaló que la falta de información afecta directamente a los familiares, quienes este lunes 28 de septiembre volvieron a acudir al recinto sin recibir respuestas.
Una de las madres, cuya identidad la organización resguardó por razones de seguridad, relató que durante las visitas también son víctimas de malos tratos por parte de los funcionarios. «Nos gritan, nos insultan, nos roban la comida y nosotras nos callamos para no perjudicar ni preocupar a nuestros hijos», denunció. La mujer explicó que, además de la angustia por no tener noticias de los privados de libertad, teme que su familiar haya sido trasladado a otro estado, ya que no cuenta con recursos para viajar a visitarlo.
El OVP advirtió que aumentan las denuncias de malos tratos en los centros penitenciarios del país, mientras los organismos encargados de velar por la vida e integridad de las personas privadas de libertad ignoran estas situaciones, lo que, según la organización, los convierte en cómplices de las vulneraciones denunciadas.














