Pescadores y comerciantes en La Guaira protagonizan una lucha cada día por garantizar su sustento en ese estado costero venezolano, el más golpeado por los devastadores terremotos del pasado 24 de junio.
Más de un mes después de los fuertes temblores de magnitud 7,2 y 7,5, que dejan al menos 6.301 fallecidos y 73.356 heridos, según el balance oficial más reciente del régimen, son cada vez más los negocios reabiertos, mientras que los pescadores han vuelto a lanzar sus redes al mar.
Agarrando «pescaditos»
En el muelle La Zorra, en la parroquia Catia La Mar, del municipio Vargas, unos tres pescadores atracan su lancha cargada con atunes de aleta amarilla, que pueden vender en unos cuatro o cinco dólares por kilo, según explican a EFE.
«Nos dieron la gasolina y empezamos a salir otra vez a faenar y gracias a Dios estamos empezando a agarrar pescaditos», dijo a EFE Andrés García Rodríguez, quien indicó que después del doble terremoto estuvieron una semana sin poder salir a pescar por no contar con el combustible necesario para las pequeñas lanchas.
Mientras terminaba de descargar unos tres atunes de aleta amarilla, que pueden pesar unos 10 kilos aproximadamente cada uno, García Rodríguez señaló que la demanda ha bajado tras la tragedia, pero admitió que espera que en las próximas semanas las ventas suban para poder «sobrevivir».
Desde el Ministerio de Pesca y Acuicultura señalan a EFE que el 60 % de los restaurantes especializados en este tipo de alimentos de la región están abiertos.
Además, refieren que todavía hay pescadores buscando a sus familiares entre los escombros, ya que, aseguró, la mayoría vivía en los edificios conocidos como OPPE (en alusión a la sigla Oficina Presidencial de Proyectos Especiales) y el urbanismo Hugo Chávez, donde se han reportado numerosas afectaciones y la caída de edificaciones.
El pescador José Gómez aseguró a esta agencia que el ministro de Pesca y Acuicultura, Juan Carlos Loyo, «se ha portado muy bien» colaborando con los trabajadores del muelle, que también sufrieron afectaciones en sus viviendas tras los sismos.
Gómez sigue viviendo en su casa, pese a que se cayó el pórtico, pero confía en que el régimen lo ayudará a él y a otros de sus compañeros que perdieron sus casas.
«Hubo compañeros que se les murieron sus familiares, un amigo de nosotros que nos compraba el pescado también quedó tapiado», lamentó.
El comercio se recupera «paso a paso»
El equipo de EFE pudo constatar en un recorrido por la zona una mayor cantidad de comercios abiertos en la región, aunque con pocos clientes dentro de sus locales.
Norazbel Rodríguez, una comerciante de artículos de repostería y envases plásticos, estuvo trabajando desde su casa después de que en medio de los terremotos se incendiara el Mercado Comunitario Catia La Mar, donde ha trabajado durante siete años. Desde hace unos días, ha vuelto al lugar, aunque ofrece sus productos a las afueras de este centro.
«Nosotros, gracias a Dios, no tuvimos pérdidas familiares, pero sí perdimos nuestros locales; pérdida total, se quemaron, y bueno, aquí estamos empezando paso a paso. Aquí nos dieron la oportunidad de arrancar y aquí vamos», señaló a EFE mientras llegaban algunos clientes preguntando por dátiles.
Por el momento, ella desconoce cuál será el destino de la infraestructura que se quemó. Y no es la única que se ha ubicado en los alrededores del mercado, otros comerciantes han instalado toldos para vender vegetales, frutas, alimentos para animales, entre otros.
el Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio) informó recientemente que el 90 % de los comercios de La Guaira «no afectados» por los sismos ya están operativos.
Sin embargo, en una publicación en la red social Instagram, la organización explicó que estar abiertos no equivale a una «facturación normal».
«Gran parte de los comercios enfrentan la pérdida de proveedores, clientes y personal tras la contingencia», apuntó Consecomercio.
Ante esto, solicitó con urgencia la revisión de impuestos a las autoridades locales, regionales y nacionales, al señalar que se requiere mayor «empatía fiscal» para aliviar la carga sobre los negocios en reconstrucción.
Igualmente, la Gobernación de La Guaira anunció esta semana una rueda de negocios con la participación de siete bancos, públicos y privados, para poder atender las peticiones de los comerciantes y empresarios de la región, a fin de ayudarlos en su reactivación económica tras el desastre. EFE












