Las constantes fallas en el servicio eléctrico continúan afectando la calidad de vida de los habitantes del estado Mérida y golpeando la actividad económica de la entidad, donde los cortes de luz superan de manera recurrente las cinco horas continuas por tanda.
En las zonas residenciales, los ciudadanos denuncian las consecuencias de la crisis energética, entre ellas la pérdida de electrodomésticos, las dificultades para conservar alimentos y los problemas para descansar durante la noche. Esta situación se agrava por las fallas asociadas al bombeo de agua potable, lo que incrementa las dificultades para las familias.
El sector comercial y los emprendedores también han alertado sobre el impacto económico de los apagones, debido a que las interrupciones del servicio paralizan puntos de venta, reducen los ingresos y generan pérdidas importantes de productos perecederos ante la falta de plantas eléctricas o el elevado costo del combustible para mantenerlas operativas.
Ante este escenario, vecinos y representantes de sectores productivos de Mérida exigieron a las autoridades respuestas concretas, transparencia en la gestión y la implementación de un plan de contingencia que permita estabilizar el sistema eléctrico de manera permanente en la entidad andina.
Los afectados insistieron en que las soluciones deben ir más allá de medidas temporales y reclamaron acciones que garanticen un servicio continuo y confiable para hogares, comercios y emprendimientos del estado.
Con información de La Patilla














