El decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UCV, Juan Carlos Apitz, cuestionó en una entrevista en Venevisión la falta de información que rodea el proceso iniciado por la Asamblea Nacional para designar nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), advirtiendo que la opacidad del proceso hace imposible evaluar su alcance real y planteando la pregunta que muchos venezolanos se hacen: «¿Esa mayoría chavista le va a jugar limpio al país?»
«La primera pregunta que me haría es: ¿Están activando un comité de postulaciones para sustituir a cuántos magistrados? Pues no sabemos. No sabemos si hay magistrados que se han jubilado, no sabemos si hay magistrados que han renunciado. Aquí vivimos en una confusión dada la opacidad de toda esta situación», afirmó Apitz.
El decano señaló además que cuando la AN designó al fiscal Larry Devoe y a la defensora del pueblo Eglée González Lobato, al menos había cartas de renuncia que justificaban la activación del proceso. «Al día de hoy no sabemos exactamente qué va a sustituir la Asamblea Nacional. ¿Cuántos magistrados? ¿Cuáles magistrados? ¿De cuáles salas?», insistió.
La importancia del TSJ para la democracia
Apitz subrayó que el TSJ no es un órgano cualquiera, sino el garante del estado de derecho en Venezuela. «Ese Tribunal Supremo de Justicia es el garante para que en Venezuela haya estado de derecho, para que el ciudadano sienta que sus derechos y garantías que están en el texto constitucional tienen vida, son efectivas. Si queremos que el ciudadano se sienta ciudadano, tiene que haber un TSJ con magistrados verdaderamente independientes e imparciales», señaló, recordando que el artículo 26 constitucional establece la justicia gratuita, accesible, imparcial, idónea, transparente, autónoma y equitativa como notas definitorias del sistema judicial venezolano.
El decano también destacó la importancia crítica de la Sala Electoral en el contexto actual: «Nadie luego de lo que pasó el 28 de julio de 2024 puede confiar en el poder electoral. Y tenían la esperanza de que la Sala Electoral, de manera imparcial, administrara justicia, y eso no fue lo que pasó. Hoy en Venezuela el Poder Judicial no es confiable para ningún venezolano».
Apitz fue categórico al describir la distorsión del máximo tribunal durante el chavismo: «El Tribunal Supremo de Justicia no ha estado al servicio de la vigencia de esa Constitución, sino al servicio del poder que ha hecho de la Constitución una especie de plastilina que la mueve a su antojo. Para satisfacer las apetencias del poder y no para satisfacer las apetencias de justicia que tienen todos los venezolanos».
El decano concluyó señalando que el nuevo TSJ que designe la AN tiene un encargo histórico: «Tiene el encargo de hacer del Poder Judicial un poder público confiable. Para que en Venezuela impere la ley, el Tribunal Supremo de Justicia tiene que actuar de manera equitativa e imparcial, como lo dice el artículo 26, para que todos seamos iguales frente a la justicia».
La Asamblea Nacional chavista designó el martes 21 de abril una comisión preliminar presidida por el diputado Giuseppe Alessandrello para iniciar el proceso de selección, luego de que el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, admitiera que existen «algunas plazas vacantes» sin precisar cuántas ni en qué salas. La convocatoria pública para postulaciones fue abierta el 24 de abril con plazo hasta el 1 de mayo.














