Sebastián Sánchez, conocido en el estado Táchira como “Chucho Bandon”, falleció este martes 26 de mayo mientras su hijo, el sargento de la Guardia Nacional Bolivariana José Sánchez Chacón, continúa detenido en el Centro Nacional de Procesados Militares de Ramo Verde, en Los Teques.
El hombre, oriundo de la comunidad Sabana Grande de La Grita, municipio Jáuregui, enfrentaba complicaciones de salud mientras esperaba la liberación de su hijo, arrestado desde hace más de dos años y tres meses.
Con su muerte, asciende a seis el número de padres de presos políticos —cinco madres y un padre— que han fallecido en medio de cuadros de estrés, depresión y deterioro físico relacionados con la situación de sus familiares detenidos.
De acuerdo con testimonios de allegados, Sebastián Sánchez había logrado visitar a su hijo en diciembre pasado y mantenía la esperanza de que fuese beneficiado con una amnistía. Sin embargo, tras conocer que no sería incluido en esa medida, su estado de salud empeoró progresivamente.
Familiares señalaron que el padre del militar recibía sesiones de quimioterapia y expresaba constantemente su deseo de volver a ver a su hijo en libertad. Con el paso de los meses comenzó a perder fuerzas y presentó dificultades para hablar, mientras el encarcelamiento del sargento agravaba su condición física y emocional.
José Sánchez Chacón fue detenido luego de denunciar mediante un audio enviado por WhatsApp las malas condiciones de unidades militares, tras un accidente en el que murieron tres efectivos de la GNB debido a una falla mecánica del vehículo en el que se trasladaban.
Por ese hecho, el funcionario fue acusado de ultraje a la Fuerza Armada y desobediencia. Aunque sus familiares solicitaron que fuera incluido en una ley de amnistía, la petición fue rechazada y permanece privado de libertad desde el 3 de febrero de 2024.















