El proyecto Umbral.watch presentó la primera medición de su herramienta Installing Democracy, que estima en apenas 7% el avance real de Venezuela hacia una democracia funcional, ocho meses después de la captura y extracción del dictador Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
Según los creadores de la herramienta, Carmen Beatriz Fernández, doctora en Comunicación Pública por la Universidad de Navarra, y Pablo Hernández Borges, doctor en Ciencia Política por la Universidad Tecnológica de Texas, el objetivo de Installing Democracy no es predecir cuándo ocurrirá una transición ni medir únicamente los cambios de gobierno, sino establecer qué debería estar ocurriendo para poder afirmar que Venezuela avanza realmente hacia una democracia funcional.
«La democracia no viene pre-instalada, ni es un switch de on-off. Como un sistema operativo, requiere componentes, condiciones, reglas y procesos que deben ser instalados, activados y comprobados para que el sistema pueda funcionar», explicaron.
¿Qué se ha instalado?
La herramienta plantea una hoja de ruta de 18 meses, organizada en pilares que incluyen libertades y derechos humanos, seguridad, instituciones, gobernabilidad, sociedad civil, información y libertad de prensa, competencia política, elecciones, justicia, economía y relaciones internacionales.
El tablero identifica 60 variables principales para la transición venezolana, traducidas en acciones concretas, plazos e indicadores verificables, entre ellas la liberación de presos políticos, la apertura del Registro Electoral, la renovación de la autoridad electoral, la restitución de la competencia de los partidos, la libertad de prensa, la participación electoral de los venezolanos en el exterior y la celebración de elecciones competitivas.
13 expertos evalúan el tablero
La primera medición cuenta con la participación de 13 académicos y especialistas, que evalúan de manera independiente los indicadores del tablero, en una comunidad que el proyecto aspira a ampliar. Cada acción recibe una estimación de cumplimiento entre 0% y 100%, y las valoraciones se agregan posteriormente para obtener una estimación común. El modelo toma parcialmente como referencia la metodología de V-Dem (Varieties of Democracy) para evaluar dimensiones de la democracia que no son directamente observables.
Según los creadores, el resultado global de 7% significa que, ocho meses después del cambio del 3 de enero, la instalación democrática «apenas ha comenzado», aunque el dato no pretende capturar en una sola cifra toda la complejidad venezolana, sino ofrecer un punto de partida transparente para observar avances, estancamientos y retrocesos.
Las elecciones son un hito, no el destino
El informe destaca que la proximidad de las elecciones de medio término de Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre, añade una dimensión internacional al momento venezolano. Para Installing Democracy, la pregunta fundamental no es solo cuándo habrá elecciones en Venezuela, sino en qué condiciones se llegará a ellas, ya que «votar no es necesariamente elegir».
Los creadores insisten en que la primera elección presidencial y parlamentaria debe entenderse como el comienzo de la reinstitucionalización democrática, y no como el final de la transición.
El proyecto propone seguir el proceso venezolano como una cuenta regresiva de 18 meses, en la que cada mes deberían instalarse nuevos componentes democráticos, y plantea la pregunta de qué debería ocurrir para que, en ese plazo, Venezuela no solo haya celebrado elecciones, sino que avance hacia una democracia funcional.














