El Reino Unido defendió este lunes una transición pacífica hacia la democracia en Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, en una intervención militar de Estados Unidos (EE.UU.) el sábado, y pidió a sus socios de la comunidad internacional unidad para lograr este fin político.
En una comparecencia en la Cámara de los Comunes del Parlamento, la ministra de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Yvette Cooper, reiteró el compromiso británico con una «transición hacia una democracia pacífica y estable» y aseguró que el foco principal y colectivo ahora es evitar más «deterioro» en el país.
«El Reino Unido ha dejado siempre claro que el liderazgo de Venezuela debe reflejar la voluntad del pueblo venezolano, así que la comunidad internacional debe unirse para ayudar a conseguir una transición pacífica a un Gobierno democrático que respete los derechos y la decisión de su gente», comentó la jefa de la diplomacia británica.
Por ello, Cooper pidió a la recientemente investida como presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, llevar a cabo «medidas» para abordar la crisis económica, la liberación de prisioneros políticos, el final de la represión política y el respeto por los derechos humanos, así como ejecutar planes para celebrar elecciones libres y justas en el futuro.
La titular británica de Exteriores también comentó haber estado en contacto con el secretario de Estado de EE.UU, Marco Rubio, al que le insistió sobre la importancia de cumplir con el derecho internacional y le habría trasladado la intención del Reino Unido de jugar un papel en esta futura transición política en Venezuela, dado el trabajo realizado por la embajada británica en Caracas en los últimos años.
También admitió haber hablado con la líder opositora y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, y calificó de «inspiracional» su lucha por la democracia, los derechos humanos y contra la represión en Venezuela.
Cooper incidió en que el Reino Unido no estuvo involucrado en las operaciones militares de Estados Unidos en Caracas el pasado sábado, que acabaron con la captura y posterior traslado de Maduro a territorio estadounidense, si bien repitió las palabras del primer ministro británico, Keir Starmer, y admitió que tampoco derramaría lágrimas por el fin del Gobierno de Maduro.
En este sentido, la ministra de Exteriores dijo que Venezuela, bajo el régimen chavista, había pasado de ser una democracia funcional a un «nido para peligrosas bandas criminales organizadas» que facilita «la evasión de sanciones por financiación ilícita» como el tráfico de drogas o de oro.
EFE












