Por primera vez, el gendarme argentino Nahuel Gallo denunció públicamente las torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes sufridos durante los 448 días que estuvo secuestrado en Venezuela por el régimen chavista.
En una entrevista con la periodista Carolina Amoroso para el canal Todo Noticias (TN), Gallo afirmó que su detención fue utilizada como un trofeo político: «Yo era un preso de Diosdado Cabello».
Gallo relató que su calvario comenzó el 8 de diciembre de 2025, cuando intentaba ingresar a Venezuela por la frontera terrestre desde Cúcuta para visitar a su esposa y su hijo. A pesar de presentar toda su documentación en regla, funcionarios de inteligencia, identificados posteriormente como agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), confiscaron su teléfono móvil. El detonante de su detención fue el hallazgo de conversaciones privadas en WhatsApp con su pareja venezolana, donde criticaba la gestión de Nicolás Maduro.
«Te vas a Disney»
El gendarme detalló que, tras ser golpeado en el abdomen y la cabeza durante los primeros interrogatorios, fue trasladado a Caracas bajo una fuerte custodia. Durante el trayecto, sufrió simulacros de ejecución y amenazas con descargas eléctricas. «Me ponían la escopeta en la cabeza y la picana en la oreja diciéndome que diga la verdad o la iba a pasar mal», recordó.
Uno de los momentos más cínicos de su cautiverio fue cuando los custodios le dijeron que sería trasladado a «Disney», un eufemismo utilizado por los agentes para referirse al centro de torturas Rodeo I, ubicado en Guatire, estado Miranda.
Allí fue forzado a vestir el uniforme celeste característico de los presos políticos bajo el nuevo régimen penitenciario.
En la entrevista, Gallo ofreció detalles escalofriantes sobre los métodos de castigo en El Rodeo, como «la cámara del tiempo», una celda de dos por tres metros sin mobiliario donde los detenidos son encerrados desnudos, esposados y rociados con gas pimienta.
También denunció que en el cuarto piso de la prisión hay un área de castigo donde los presos permanecen desnudos y esposados las 24 horas, bajo vigilancia constante por cámaras, incluso para realizar sus necesidades fisiológicas.
«A mi compañero peruano, solo por preguntar cuándo terminaba este secuestro, le tiraron gas pimienta y lo llevaron a ese lugar», denunció el gendarme, subrayando que cualquier forma de resistencia era calificada como «violencia» para justificar los tratos inhumanos.
Un rehén de Diosdado Cabello
El efectivo argentino señaló directamente al ministro de Interior, Justicia y Paz del régimen chavista, Diosdado Cabello, por su secuestro. «Yo era un preso político de Diosdado Cabello. Él varias veces me nombró en su programa ‘Con el Mazo Dando’, recalcando que yo estaba preso por espionaje», explicó Gallo.
El gendarme sostiene que su figura fue utilizada como moneda de cambio y herramienta de propaganda para presionar al gobierno del presidente Javier Milei, debido a su pertenencia a una fuerza de seguridad argentina.













