Lila Romero, una psicóloga venezolana de 47 años y solicitante de asilo en Estados Unidos, fue arrestada el 9 de enero de 2026 por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), en un episodio que, según relató, ocurrió por error durante una parada de tráfico.
De acuerdo con medios locales, Romero conducía un vehículo de su negocio familiar de venta de automóviles que no tenía la placa reglamentaria. La venezolana explicó a Univisión que tomó el automóvil sin darse cuenta de que no contaba con la matrícula correspondiente.
Tras su arresto, Romero fue trasladada al centro de detención Bluebonnet, en Anson, Texas, ubicado a unas tres horas de su residencia en Dallas. Allí permaneció durante aproximadamente tres meses y medio.
Romero llegó a Estados Unidos en 2024 con una visa de turista y posteriormente solicitó asilo, argumentando que buscaba escapar de la crisis económica, política y social que atraviesa Venezuela.
Convirtió la detención en una oportunidad para ayudar
Durante su permanencia en el centro de detención, la psicóloga encontró una manera de sobrellevar el encierro y, al mismo tiempo, ayudar a otras mujeres recluidas.
Romero contó a Univisión que decidió imaginar que estaba trabajando en el centro de detención y comenzó a poner sus conocimientos profesionales al servicio de sus compañeras. De esta manera, terminó ofreciendo apoyo psicológico y terapia a otras reclusas.
La venezolana explicó que se planteó la situación como una especie de juego mental para poder afrontar el difícil momento. Entre los aspectos que más le costó manejar estuvo la falta de privacidad dentro del centro.
A pesar de las circunstancias, Romero utilizó su experiencia como psicóloga para acompañar a otras mujeres que, al igual que ella, enfrentaban el estrés, la incertidumbre y las dificultades emocionales asociadas con permanecer detenidas.













