El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) alertó que al menos 680.000 niños requieren ayuda humanitaria urgente tras los dos terremotos que azotaron a Venezuela el pasado 24 de junio.
La organización internacional advirtió que los menores de edad se encuentran entre los sectores más vulnerables de la población debido a la «severa destrucción de la infraestructura básica».
Detalló que «los terremotos han dañado viviendas, escuelas, instalaciones de salud, sistemas de agua y otra infraestructura crítica, interrumpiendo el acceso a servicios esenciales y aumentando los riesgos para los niños y sus cuidadores», lo que agrava la situación de desamparo en las zonas afectadas.
Ante la magnitud de la catástrofe, Unicef activó una respuesta de emergencia ampliada a través del despliegue de personal de refuerzo y la movilización de recursos para atender a unas 650.000 personas, de las cuales 234.000 son menores.
Como parte de las primeras acciones, la agencia confirmó que «el primer envío aéreo de UNICEF, con 20 toneladas métricas de suministros médicos, agua y saneamiento, ya ha llegado al país, con más por venir», con el objetivo de restablecer progresivamente las condiciones mínimas de salud y salubridad para la infancia venezolana.














