La crisis del servicio eléctrico en Venezuela se ha intensificado en los últimos meses en los estados Aragua, Carabobo y Lara, donde los cortes de energía se extienden entre cuatro y ocho horas diarias, incluso con repeticiones en una misma jornada.
Esta situación impacta con mayor severidad a los privados de libertad recluidos en centros de detención preventiva, quienes enfrentan condiciones extremas durante los racionamientos, según denunció el Observatorio Venezolano de Prisiones.
En espacios reducidos y con sobrepoblación, la ausencia de electricidad eleva rápidamente la temperatura. En celdas donde permanecen más de 50 personas, el calor y la falta de ventilación convierten el encierro en una experiencia asfixiante.
A esto se suma el impacto psicológico de permanecer en oscuridad total durante varias horas, lo que incrementa la ansiedad y la tensión entre los detenidos. La falta de iluminación también dificulta la supervisión, aumentando el riesgo de conflictos dentro de los recintos.
Familiares de los reclusos alertaron que las altas temperaturas y la escasa circulación de aire agravan la situación. “Cuando tienes a estas personas en espacios tan reducidos, el calor aumenta exponencialmente. No tienen acceso a áreas abiertas y permanecen las 24 horas en encierro”, señalaron.
Hacinamiento y condiciones críticas
El problema se agrava por el hacinamiento en estos recintos, diseñados originalmente para estancias de hasta 48 horas, pero que actualmente albergan a personas durante largos períodos.
De acuerdo con la organización, celdas con capacidad para 10 individuos concentran entre 30 y 50, lo que obliga a muchos a turnarse para descansar. Algunos duermen de pie o sentados, mientras otros improvisan hamacas con sábanas sujetas a los barrotes.
En varias sedes policiales, la población recluida supera los 300 e incluso 400 detenidos, lo que refleja un escenario de sobrepoblación crítica.
A estas condiciones se suma el acceso limitado al agua potable, lo que favorece la aparición de enfermedades cutáneas y respiratorias.
El Observatorio Venezolano de Prisiones advirtió que la combinación de fallas eléctricas, falta de ventilación y hacinamiento convierte estos espacios en focos de insalubridad, mientras persisten denuncias sobre la vulneración sistemática de los derechos humanos de los internos.
Con información de Prensa Observatorio Venezolano de Prisiones














