Calixto Ortega Sánchez, vicepresidente para la Economía del régimen chavista, afirmó este miércoles durante un foro organizado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) que Venezuela vive hoy «una economía normal» y que «no hay escasez en absoluto».
Lo dijo durante la charla «Governor Talks: Venezuela Redux: From Crisis Management to Restoring Hope», en las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial en Bangkok, Tailandia.
«Ahora mismo tenemos una economía normal. Usted ha estado allá, hay escasez normal. Quiero decir, no hay escasez en absoluto», sostuvo el funcionario, que comparó la situación actual con 2012, cuando, según dijo, Venezuela tuvo cerca de 100.000 millones de dólares en exportaciones e ingresos petroleros y, aun así, la escasez era mayor.
Explicó que entonces el país importaba pollo de Brasil, carne de Argentina y queso de Uruguay «porque era lo más fácil», y que hoy la mayor parte de la producción de alimentos es local.
Meta inflacionaria
Sobre la inflación, Ortega señaló que el plan económico contempla desarrollar a mediano plazo un esquema de metas de inflación, pero reconoció que la situación «sigue siendo muy difícil».
En este sentido, se desmarcó del optimismo de las proyecciones que publicó el FMI: «No estamos tan optimistas como lo que ustedes publicaron ayer». Dijo que el próximo año «puede tener algo de espacio» para reformas y que esperan lograr «una inflación de dos dígitos más temprano que tarde».
Según cifras del Banco Central de Venezuela (BCV), la inflación fue de 8,4% en septiembre y acumula 225,3% en lo que va de año.
Rechazo a la dolarización
Consultado sobre el sistema de doble moneda y el uso de activos digitales, el vicepresidente respondió: «Creemos que no queremos dolarización», aunque admitió que la economía ya está «de facto» dolarizada y que la base monetaria es pequeña.
Dijo que la salida es fortalecer el bolívar hasta que cubra el 100% de las transacciones internas y que, con los bancos reconectados al sistema financiero internacional, los venezolanos puedan usar divisas en operaciones con el exterior.
El vicepresidente resumió el plan económico en cuatro ejes. El primero es el crecimiento, mediante el aumento de la producción en petróleo y minería, principales fuentes de divisas. El segundo es el fiscal, con el que se usarían esos ingresos para financiar sectores desatendidos durante la última década, como la electricidad y el agua. El tercero es el financiero y monetario, que incluye una inflación y un tipo de cambio «normales», bancos corresponsales y una solución a la deuda pública. El cuarto es la gobernanza, para fortalecer las instituciones.
Sobre la reestructuración de la deuda, dijo que el análisis de sostenibilidad y la publicación de su información han sido «más desafiantes de lo que esperábamos», pero aseguró que es una prioridad, que espera dar «el siguiente paso muy pronto» y que se declara «muy optimista».














