El secretario general del PSUV y ministro de Interior, Diosdado Cabello, reconoció este martes 19 de mayo durante un acto en el estado Zulia que el poder adquisitivo de los trabajadores venezolanos ha colapsado, al admitir que «el ingreso de los trabajadores se ha ido al fondo».
Cabello intentó justificar la ausencia de aumentos salariales reales arguyendo que el régimen no imprimirá «dinero inorgánico» para financiarlos, a pesar de que esta ha sido una política sistemática del chavismo durante las últimas dos décadas.
«Si no hay plata, no puede haber aumento», afirmó, y anunció que un nuevo ajuste quedará asegurado en julio «con todos los recursos para pagarle a la gente».
La declaración contrasta con lo que la encargada Delcy Rodríguez presentó el 30 de abril como «el aumento más importante en los últimos años»: un incremento de apenas 50 dólares al denominado bono de guerra económica, que pasó de 150 a 200 dólares, mientras el salario mínimo permanece congelado en 130 bolívares, equivalente a menos de un dólar al cambio oficial.
El llamado «ingreso mínimo integral» de 240 dólares se completa con un cestaticket de 40 dólares, pero ambos bonos se depositan en bolívares a la tasa del día y no inciden en prestaciones sociales, vacaciones, utilidades ni horas extras.
El salario mínimo es la base sobre la cual se calculan todos los derechos laborales. Al mantenerlo congelado desde 2022, el régimen provoca que esos derechos sigan siendo virtualmente inexistentes para millones de trabajadores, ya que los bonos inflan la cifra anunciada sin tocar la base de cálculo que protege los derechos laborales.
Diosdado Cabello admite que el salario de los trabajadores "se ha ido al fondo" https://t.co/hhffOEb6i1 pic.twitter.com/1rbNBM4yEo
— Monitoreamos (@monitoreamos) May 19, 2026














